martes, 22 de febrero de 2011

USO Y ABUSO DE LOS DECRETOS DE URGENCIA

En los últimos 10 años (2001-2010), el Poder Ejecutivo ha legislado mediante 635 decretos de urgencia. El año en el que más decretos de urgencia se expidieron fue el 2001 con 140, seguido del año 2009 con 125. El año en el que menos decretos de urgencia se expidieron fue el 2004, que registra 15 normas de este tipo.

Teniendo en cuenta que durante la última década (2001-2010) el Congreso emitió 1,851 leyes, llama la atención que el ejecutivo haya legislado mediante 635 decretos de urgencia.

Sobre este tema debe tenerse en cuenta que la Constitución (artículo 118, inciso 9) faculta al Presidente de la República dictar decretos de urgencia como medida extraordinaria con fuerza de ley, únicamente sobre materias económica y financiera, y siempre atendiendo el interés nacional.

No obstante el carácter excepcional de los decretos de urgencia, las cifras revelan que durante la década 2001-2010 el Ejecutivo abusó y desnaturalizó la referida facultad, pues si comparamos el número de leyes emitidas por el Congreso y los decretos de urgencia dictados por el Gobierno podrá advertirse que estos constituyen poco más de la cuarta parte de aquellas, de modo que en la práctica los decretos de urgencia se han convertido en una fuente ordinaria de producción legislativa.

El mismo fenómeno se verifica en el año 2010, pues el Poder Ejecutivo ha emitido 81 decretos de urgencia, cifra que representa el 35% de las 230 normas con rango de ley emitidas este mismo año.

Nuevamente, se aprecia que el carácter excepcional de los decretos de urgencia no se respetó el año pasado, pues las cifras revelan que más de un tercio de las normas con rango de ley son decretos de urgencia. ¿Tantas emergencias ha tenido el Perú?■



Artículo publicado en LA LEY, Periódico mensual de ©Gaceta Jurídica. Año 3/Nº 37/Del 1 al 31 de diciembre de 2010.

Edición de texto: Francisco Córdova Sánchez

sábado, 12 de febrero de 2011

La Plaza Tahrir, símbolo del nuevo Egipto



EL VIERNES 11 DE FEBRERO, A LAS SEIS DE LA TARDE Y UN MINUTO, EL CAIRO SE ESTREMECIÓ EN UN TERREMOTO DE JÚBILO, UN LLANTO, UN REZO, UN ABRAZO ENLOQUECIDO, UNA ALEGRÍA ORGULLOSA CON SABOR A GLORIA. SE ALZÓ LA VOZ SOBRECOGEDORA DE LOS LIBRES. DESPUÉS DE TREINTA AÑOS DE LEYES DE EXCEPCIÓN, Y 18 DÍAS DE IMPENITENTES PROTESTAS EN LA CALLE, EL 'RAIS' NI SIQUIERA DIO LA CARA ANTE EL PUEBLO EN ESTE ADIÓS PARA LA HISTORIA.

Los enfrentamientos de los últimos días entre manifestantes y los llamados grupos pro Mubarak han tenido como escenario principal la PLAZA DE TAHRIR. En este lugar emblemático se mide el pulso del país. Su nombre significa, literalmente, liberación.

La simbólica Plaza Tahrir en El Cairo

El escritor Samir Raafat resumía su importancia en la revista Cairo Times: "Midan Tahrir no puede estar quieta. Ya sea para reflejar los humores de la ciudad o la agenda política de la dirigencia, la plaza más importante de la nación ha pasado de ser desde un falso Campo de Marte hasta un explanada estaliniana. Cuando un nuevo régimen siente que la capital necesita una nueva apariencia, Tahrir es el primer lugar donde comienza". 

Fue una plaza estratégica desde el siglo XIII, conocida en el siglo XIX como Midan (plaza) Ismailia, que fue renombrada en 1954 por los militares que terminaron con la monarquía egipcia en 1952. Los mismos que dieron pie a la República Árabe de Egipto y cuya presidencia sólo ha pasado en la práctica por tres personas provenientes de sus filas: Gamal Abdel Nasser, Anuar Sadat y Hosni Mubarak.

Por Tahrir entra uno al centro moderno de la capital egipcia, aquél construido por el Khedive Ismail y sus arquitectos franceses en el siglo XIX, y puede uno continuar hacia la plaza de la ópera y más adelante a El Cairo islámico. En Tahrir guarda Egipto parte de su pasado más remoto. Allí se encuentra el Museo Egipcio de Antigüedades, que alberga la máscara de Tutankamón y alrededor del cual se formó el pasado 28 de enero un cinturón humano de civiles para defender el patrimonio del país. Y a un costado del museo, un símbolo del presente tumultuoso del país, el cuartel general del Partido Nacional Democrático, que fue incendiado el mismo día.

También desde Tahrir sale uno de los puentes más simbólicos e importantes, Kasr el Nil, con sus cuatro leones de bronce que flanquean la entrada y salida del puente sobre el Nilo. Ahí fue donde el viernes 28 de enero se dio el primer enfrentamiento frontal entre manifestantes y las fuerzas policiales.

Hay muchas otras plazas cairotas para manifestarse y, sobre todo, para hacer marchas antagonistas. Pero se dice que quien controla Tahrir, controla la capital; y quien domina El Cairo lo hace en el resto del país.  

La claudicación de Mubarak llegó como un ciclón de oxígeno en un momento en que la capital estaba a punto de atragantarse masticando la furia por el engaño del día anterior. Cuando un 'rais' desconectado de la realidad salió en pantalla con nocturnidad, con el mundo entero dando por hecho su renuncia. Y repitió desafiante que él era el jefe, que iba a hacer reformas, pero marcando su ritmo, la misma perorata que el pueblo lleva oyendo tres décadas.

A Mubarak se lo ha llevado por delante un tsunami espontáneo de ciudadanos de a pie. Jóvenes veinteañeros que emprendieron una cruzada clandestina contra la represión en las redes sociales, auténticos guerreros on line, que el 25 de enero saltaban a la calle inspirados por el precedente de Túnez, para arrastrar con ellos a una sociedad exhausta de puño de hierro y de falta de derechos.

Juraron no dar marcha atrás, a pesar de que su presidente les lanzó la brutalidad de una carga antidisturbios que a punto estuvo de asfixiarles en una nube de gases lacrimógenos. A pesar de que después les arrolló con un regimiento de bandoleros a sueldo, caballistas con látigos y matones que sembraron el terror en El Cairo. A pesar de que trató de seducirles con los cantos de sirena de reformas a medias pilotadas por los de siempre, les amenazó con mano dura militar, propaganda negra en la televisión estatal, golpes de Estado, la pesadilla de las detenciones masivas y el fantasma del islamismo. 

Hoy día, no hay más protagonismo que el de los egipcios rompiéndose la garganta a mil decibelios de felicidad, en una fanfarria ruidosa que anoche todavía continuaba. La PLAZA DE TAHRIR se estremecía anoche de emoción. Han ganado.■



FUENTE:

Edición de Texto: Francisco Córdova -S.

martes, 1 de febrero de 2011

Control de Bebidas Alcohólicas

El 17 de diciembre de 2010 se publicó la Ley Nº 29632, que busca prevenir la venta de bebidas alcohólicas no aptas para consumo humano. Esta ley no puede entrar en vigencia, sino hasta que se dicte su reglamento, para lo cual hay un plazo de noventa (90) días, que esperamos se cumpla.

Entre las novedades que trae la ley, se menciona un Registro Único, para las personas que comercialicen, fabriquen, importen, transporten o vendan bebidas alcohólicas o alcohol etílico para usos industriales. No inscribirse en el registro será una infracción, pero la norma necesita una precisión, ya que obliga a los que denomina “distribuidores mayoristas” pero exonera a los “distribuidores minoristas”, sin especificar las diferencias entre una y otra clase de comerciantes, lo cual puede invalidar las intervenciones de las autoridades municipales, que son las llamadas en primer lugar a ejecutar las acciones de control sobre este tema, conforme lo dispone esta misma ley.

Otro aspecto poco claro y que puede dar lugar a discusiones y eventualmente a que los infractores escapen del alcance de las sanciones, es que la ley hace bien en señalar que son las autoridades municipales las llamadas a ejercer el control sobre este comercio (junto con las direcciones regionales de producción en otros aspectos), con el apoyo de la Policía Nacional en sus intervenciones; pero al mismo tiempo añade algo peculiar: que la Policía Nacional puede proceder a una incautación directa (se entiende sin que esté prestando apoyo a otra autoridad), en caso constate indicios de que existe por parte de alguna persona, la posesión de alcohol etílico de segunda o sin desnaturalizar, que esté siendo usado para producir o comerciar bebidas alcohólicas no aptas, o incluso que presuma que podría ser usado para esos fines. Luego de esa incautación, dice la ley, la Policía daría cuenta a la autoridad regional del sector producción.

Junto con lo anterior, señala la ley que en esos casos, las multas que se impongan tras el procedimiento administrativo sancionador, así como lo que se pudiera recaudar por el remate de lo incautado, sería ingreso del Ministerio del Interior en un 50%. No nos queda claro que se pueda autorizar a la Policía Nacional a actuar en forma independiente, salvo casos de flagrancia, que por lo especial de los supuestos descritos (indicios, presunción) no es aplicable, ni que pueda, incluso en caso de flagrancia, proceder a incautar sin presencia de otra autoridad. Una acción constitucional interpuesta por el supuesto infractor, podría frustrar estas acciones de control.

Y sobre el mismo tema de acciones constitucionales, cabe añadir que la ley establece los supuestos para las multas, pero señala que el monto de las mismas será fijado por el reglamento, lo que de nuevo parece inconstitucional.

Conforme al art. 2 de la Constitución, la ley debe establecer las penas (lo cual incluye las multas), bajo sanción de que una multa impuesta en base a una norma inconstitucional pueda ser dejada sin efecto por una acción de amparo o un hábeas corpus. Lo que debió hacer la ley es fijar los montos mínimos y máximos de las multas, y dejar al reglamento los criterios para fijar la cuantía en los casos concretos, pero de este modo está saboteando su propia ejecución.

El control de materias como ésta es bueno, pero debe realizarse conforme al estado de derecho y cuidando que el ejercicio de las facultades de las autoridades no pueda ser tachado de inconstitucional, o de otro modo, esa finalidad deseable se puede ver frustrada.

Esperemos que el Congreso modifique la ley en estos aspectos.■



Texto del artículo «Sobre el control de bebidas alcohólicas no aptas para consumo humano», escrito por ©DANIEL MONTES DELGADO, abogado, MBA Centrum Católica, publicado en El Tiempo el 28/12/2010.
Edición de Texto: Francisco Córdova Sánchez

jueves, 27 de enero de 2011

Christa McAuliffe, Heroína de América

El 28 de enero de 1986, hace hoy 25 años, a las 11:38:00 EST, 73 segundos después de despegar en la misión STS-51-L de la NASA y a una altura de 14,6 kilómetros, el transbordador espacial CHALLENGER se desintegraba en medio del aire y morían sus siete tripulantes, dando lugar a una de las imágenes más representativas del siglo pasado.

Emotivas publicaciones, documentales y series de televisión emitidas a lo largo del último cuarto de siglo, han dado cuenta del sentimiento de la gente en todo el mundo, a raíz de la tragedia, donde la profesora SHARON CHRISTA MCAULIFFE se convirtió en la primera ciudadana, no astronauta, que viajó al espacio. En parte, por su presencia en el Challenger, el fatal accidente del transbordador tuvo tanto impacto internacional. A pesar que Christa nunca llegó comunicarse desde el espacio, su vida inspiró a una nueva generación de niños, invitándolos a soñar en ser parte del futuro programa del espacio.

Hoy en día, muchas escuelas, en Estados Unidos y en muchos países del mundo, llevan su nombre honrando la memoria de esta heroica maestra y exploradora.



La última lección de Christa McAuliffe

Nunca olvidaré aquella espeluznante bola de fuego en la que se convirtió el 'Challenger' el 28 de enero de 1986, pocos segundos después de su lanzamiento.

En ese momento yo tenía 13 años, y llevaba viviendo en Estados Unidos desde 1980, cuando mi familia se mudó de Madrid a Los Angeles porque mi padre -el antropólogo José Antonio Jáuregui- inició su etapa como profesor en la Universidad del Sur de California. Aquella misión de los SHUTTLE había generado una impresionante expectación a lo largo y ancho del país, pero sobre todo en las escuelas, ya que por primera vez iba a volar al espacio una ciudadana de a pie, y la elegida era una maestra soñadora de New Hampshire llamada Christa McAuliffe.

Desde hacía semanas, en todas las aulas estadounidenses, los alumnos habíamos sido bombardeados por nuestros profesores con lecciones y discursos sobre esta «heroína ejemplar de América». McAuliffe había sido seleccionada entre unos 12.000 candidatos para convertirse en la primera astronauta amateur del programa Teachers in Space (Maestros en el Espacio), un proyecto inventado por la Administración de Ronald Reagan para revitalizar el decadente programa espacial estadounidense. El objetivo era recuperar como fuera el heroísmo grandioso de los tiempos del programa Apollo, y acercar la exploración espacial a toda la sociedad, mediante la participación de 'ordinary people', americanos corrientes como la profe Christa McAuliffe, en la conquista del cosmos.

¿Quién se acordaba ya de los tiempos gloriosos del «gran paso para la Humanidad» que dio Neil Armstrong sobre la Luna, y de aquellos discursos apoteósicos del presidente Kennedy, cuando dijo que los americanos se habían embarcado en esa aventura «no porque es fácil, sino precisamente porque es difícil»? El espacio había perdido buena parte de su dimensión épica, pero la carismática figura de Christa McAuliffe, que quería ver la Tierra desde el espacio «para poder contárselo a todos los alumnos de América», había inyectado una nueva dosis de heroísmo a las misiones de la NASA.

Teniendo en cuenta este intenso sentimiento de adoración colectiva que se había generado en todos los colegios del país hacia la valiente maestra y sus seis compañeros del 'Challenger', el impacto que tuvo la explosión del transbordador, retransmitida en directo por todas las televisiones, fue demoledor. Tras poco más de un minuto durante el que todos aplaudíamos y gritábamos de júbilo porque Christa había iniciado con éxito su odisea en el espacio, llegó el tremebundo estallido de llamas, humo, aullidos de pánico...y luego silencio, un silencio sepulcral en la plataforma de Cabo Cañaveral, donde estaban el marido y los dos niños -de seis y nueve años- de la maestra astronauta, que habían ido allí para verla viajar a las estrellas en primera fila.

El mismo silencio que se apoderó de mi aula californiana, y seguro que de todas las aulas de América, al ver la nave de nuestra heroína reventar en el cielo de Florida. En aquel momento, todos enmudecimos, con intensos nudos en la garganta y lágrimas en los ojos, ante la brutal obviedad de una muerte inmediata que nos parecía insoportablemente injusta y cruel.

Recuerdo también la estupefacción, e incluso la indignación, con la que nos miramos todos cuando ese dramático silencio fue interrumpido por las lacónicas palabras pronunciadas con total frialdad por un controlador de la NASA poco después de la explosión: «Houston, obviously we have a major malfunction», algo así como «Houston, obviamente tenemos un problema muy grande».

Pues sí, Houston evidentemente tenía un problema muy grande, tan grande como que su plan para resucitar los días gloriosos de la NASA había volado por los aires en cuestión de 73 segundos, convirtiendo en mártires involuntarios a seis profesionales del espacio y la primera civil que quiso conquistar el cosmos en nombre del pueblo llano.

Durante toda aquella triste jornada, en mi colegio -y supongo que en la mayoría de las escuelas estadounidenses- se suspendieron todas las clases y actividades ordinarias. Al igual que cinco años antes, cuando un desequilibrado intentó asesinar a Ronald Reagan, los alumnos nos pasamos todo el día viendo una y otra vez las terroríficas imágenes del accidente, escuchando las explicaciones de los técnicos de la NASA, escribiendo redacciones sobre cómo nos había impactado lo ocurrido, y emocionándonos de nuevo cuando el presidente se dirigió a «todos los niños de América» para decirnos que aunque «no es fácil entenderlo, a veces pasan cosas tan dolorosas como ésta». Este es, nos dijo, el precio que tiene que pagar el ser humano «para ampliar sus horizontes», el peaje inevitable de «la exploración y el descubrimiento». 

Esa fue la última, noble lección que nos dio a todos aquella mañana la profesora Christa McAuliffe.■



Texto del artículo «La última lección de Christa McAuliffe» escrito por ©PABLO JÁUREGUI, publicado en elmundo.es, el 27-01-2006. 
Edición de texto: Francisco Córdova Sánchez

martes, 25 de enero de 2011

CRISIS DEL SISTEMA PENSIONARIO


LA FALTA DE UNA CULTURA PREVISIONAL EN NUESTRA POBLACIÓN, ASÍ COMO LA CRISIS E INFORMALIDAD DEL EMPLEO QUE SE ARRASTRAN DESDE HACE VARIAS DÉCADAS, ESTÁN PONIENDO AL PERÚ EN UNA SITUACIÓN SUMAMENTE DIFÍCIL.

Las cifras hablan por sí solas, veamos. Según datos de la Oficina de Normalización Previsional (ONP), del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la población total del Perú llega a 29,6 millones. Dentro de ella la Población Económicamente Activa (PEA) es de 13,6 millones, de los cuales solo están afiliados a algún sistema de pensiones apenas 6,17 millones.

De las personas afiliadas 1,5 millones corresponden al Sistema Nacional de Pensiones (SNP) y 4,5 millones al Sistema Privado de Pensiones (SPP). Pero lo más grave es que de los 6,7 millones solo cumplen con aportar apenas 3,05 millones de personas; es decir, el 22,4% de la PEA.

Por otro lado, la Población Adulto Mayor (PAM) –es decir, la que supera los 60 años- y, en consecuencia, próxima a la edad de jubilación está conformada [para el año 2010] nada menos que por 2,53 millones de personas; es decir, casi el 10% de la población total.

De esos 2,53 millones de personas, solo están percibiendo una pensión en este momento 914,5; es decir, casi la tercera parte de la PAM. Pero, según las proyecciones del MEF, de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), de la ONP y de la Caja Previsional Militar-Policial (CPMP), para el año 2025 habrá un crecimiento del 80% de la PAM, razón por la que estaremos hablando de 4,5 millones de personas en esta condición; mientras la población de pensionistas solo subirá 13,18%, lo que significa 1,5 millones. Es decir que nos seguiremos manteniendo en apenas la tercera parte de cobertura pensionaria al adulto mayor, pero en números globales la cantidad de personas desamparadas, en edad de jubilación y sin un centavo de pensión habrá subido a tres millones.

Esta situación es tan grave que si no hacemos algo realmente creativo, el país puede llegar a una situación muy incómoda, y millones de personas a una crisis de pobreza tan profunda que de todas maneras nos afectará a todos.

La desregulación de los mercados, el dejar hacer, el dejar pasar, que ha sido la política constante en las últimas décadas, nos ha llevado a un escenario de daño en muchos sectores y particularmente en el empleo.

En estas circunstancias, al Estado le compete una tarea crucial y muy difícil, pero a los ciudadanos también, porque tienen que esforzarse para reducir en lo posible el impacto que generará en sus vidas el llegar a la edad de jubilación y no tener un centavo de pensión.■


Extractos del "Capítulo III: Se viene un tsunami", del libro «Los fondos de pensiones, ¿Qué futuro nos espera?», de ©JAIME DELGADO ZEGARRA y ©ALDO FUERTES ANAYA. Solvima Graf SAC. Lima, noviembre 2010. Pág. 31.

Edición de texto: Francisco Córdova Sánchez

jueves, 20 de enero de 2011

Centenario de Arguedas

QUE SE HAYA PREFERIDO EL CENTENARIO DE MACHU PICCHU PARA DAR NOMBRE AL AÑO NO DEBE HACERNOS OLVIDAR QUE EL ANIVERSARIO CENTRAL DE 2011 ES EL CENTENARIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS (1911-1969).

Su infancia, atormentada por la muerte de su madre y la tiranía de su madrastra, que lo mantuvo relegado y formando parte de los criados de la casa, creó en el niño José María un vínculo entrañable con la lengua y cultura quechua, que internalizó tanto como el castellano, haciendo de él ese "hombre de dos mundos" que luego gravitaría en su obra literaria y etnológica.

Su traslado a la costa, a Ica y luego a Lima, lo hizo experimentar en carne propia los horrores de un país de espaldas a su lado andino, que a lo largo de su vida se dedicó a reivindicar. Siguió dos veces estudios en San Marcos: literatura en los años 30 y etnología en los 5O, dedicándose a la enseñanza, primero como profesor de secundaria y luego como docente en San Marcos y la Agraria. En paralelo a una intensa labor como periodista, ensayista y musicólogo, elaboró una notable obra literaria que abarca poesía escrita en quechua, cuentos y novelas, entre las que destacan Yawar Fiesta, El sexto, Los ríos profundos (su obra maestra), Todos las sangres y la inconclusa El zorro de arriba y el zorro de abajo.

Aunque se le vincula a un segundo momento del indigenismo, JMA es un escritor sin par a nivel continental, tanto por su audaz propuesta de recrear la lengua quechua en la sintaxis castellana como por su proyecto de convertir un país escindido y de espaldas a su parte andina en un país de todas las sangres, ese que alcanzó a describir en el Chimbote de su última novela. El intento le costó la vida, pero el tiempo lo ha consagrado como uno de los héroes de la cultura nacional, autor de una obra profética, lírica y violenta, que sigue interpelándonos.■





Texto del artículo «100 de Arguedas», escrito por ©FEDERICO DE CÁRDENAS en su columna “Cosas de la tribu”. La República, 16/1/2011.